Los niños deberían recibir educación espiritual desde una edad temprana. De hecho, desde el momento mismo de la concepción habría que infundir buenos samskaras* a los hijos.
La madre es la primera inspiradora y maestra. Hasta que el pequeño cumple los siete años, ella es su educadora emocional e interna, la responsable de su destino y la única persona capaz de transmitirle cualidades como compasión, amor e inteligencia. No es hasta los ocho años que la sociedad toma el relevo de la educación.
...El samskara es una semilla sembrada en las profundidades de la consciencia; todos nosotros tenemos miles de ellos. De hecho, cualquier cosa que experimentamos en la vida queda enterrada en el inconsciente como un samskara y, de la misma manera que una semilla brota cuando el momento es propicio, también los samskaras germinan en las condiciones adecuadas. Dependiendo de la cualidad de nuestros samskaras, permanecemos en estado salvaje o nos transformamos en verdaderos seres humanos.
...Hay que tener en cuenta que en la inocente mente infantil, una
impronta se hace a menudo permanente, pues en el desarrollo de la comprensión, meras sugestiones tienen gran repercusión. Durante el embarazo, después de que el jivatma o alma individual entre en el feto –a los 4 meses–, es cuando las infl uencias pueden tener mayor impacto. Todos: padre, madre y cualquier otro miembro de la familia deben entender que un alma en el seno de la madre es muy sensible y se ve infl uida por las vibraciones del entorno.
En el Srimad Bhagvata se cuenta una historia del gran bhakta Prahlad. Era hijo de un poderoso emperador ateo de carácter demoníaco. Cuando Prahlad estaba en el útero de su madre, el gran sabio Narada inició a la esposa del emperador en el Narayana mantra. Ése fue el primer samskara que Prahlad recibió. Desde muy temprano estuvo expuesto a vibraciones elevadas y eso lo llenó de una naturaleza espiritual. Gracias a esta educación psíquica en el estado embrionario, Prahlad pudo, a una tierna edad, vencer a su poderoso padre y liberar a sus súbditos de su tiranía.
Según el gurukul*, el conocimiento se imbuye, no se impone. Se cree que el conocimiento ya existe en el interior del ser humano, de modo que si al niño se le provee del entorno adecuado, este conocimiento se despliega por sí solo.
...Si una mujer embarazada asiste a satsangs*, mantiene relacionessociales sanas, canta kirtans, etcétera, infundirá energías espirituales al embrión. Ya quiera que su hijo sea músico, político o ladrón, expóngase a sí misma a infl uencias espirituales. El proceso de implantación de samskaras no es intelectual ni racional; no es necesario ni comprenderlo ni creerlo. Aunque en el estado embrionario no haya intelecto para procesar la información, el efecto de un samskara es total. ...En la tradición védica se imparten dieciséis samskaras; la mitad durante los primeros doce meses de vida, cuando el bebé es totalmente inocente, puro y más impresionable, y los demás en las distintas etapas de la infancia. (Véase Yogaworld nº 2, p. 43.) ...Tradicionalmente, en el séptimo año de vida los niños se iniciaban en la vida espiritual y la educación se consideraba una yajña*. ...Según el gurukul*, el conocimiento se imbuye, no se impone. Se cree que el conocimiento ya existe en el interior del ser humano, de modo que si al niño se le provee del entorno adecuado, este conocimiento se despliega por sí solo. ...La educación depende de los samskaras. El dinero y las demáscosas van y vienen, pero los samskaras permanecen. La compasión, la discriminación y la habilidad de tomar decisiones correctas son fruto de estos samskaras. Si desaparecen de su familia los buenos samskaras, ¿qué les queda? ¿La televisión? Necesitamos el refi namiento progresivo de la personalidad, paso a paso. Si queremos mejorar la calidad de la juventud y con eso la de la sociedad toda y el mundo en el que vivimos, hagamos hincapié en los samskaras, las impresiones a las que exponemos a nuestros hijos. Es de suma importancia. •