Yoga World


Número 4




EDITORIAL

Llega la primavera y la India lo celebra con Baisakhi. Es el momento de celebrar la fertilidad, y vestidos de amarillo salen todos a los campos a rendir homenaje al trigo dorado, la vida se rinde homenaje a sí misma, la belleza se tiende a sí misma el espejo, y los sentidos se agudizan mientras la tierra despierta con miles de colores y fragancias, sensaciones, sabores y sonidos.

Al cabo de unos días se festeja Holi, una celebración durante la cual la gente pinta de muchos colores a los amigos, familiares y desconocidos. Curiosamente, tal vez sea el único momento del año que en la India la gente se toca; está permitido llenarse las manos de colores y coger entre ellas el rostro de quien se quiera. Ese día no hay tabúes en una sociedad que saluda y reconoce la presencia del otro no a través del tacto sino con la mirada. Aquí, en cambio, mirar directamente a los ojos de un desconocido no está bien visto y, para mi sorpresa, hace tiempo que descubrí que es como si uno se diera un aire seductor. Mientras, allá, ¿será el tacto lo que se considera demasiado sensual? El Holi tiene un aire parecido al carnaval, la locura está permitida, pero al día siguiente todo vuelve a la normalidad, como si nada hubiera pasado. Es el despertar de la vida, como un río turbulento bajando la ladera de una montaña. En ese despertar se sabe que ha de haber control, dirección, la nueva vida que brota puede ser nutritiva o no, hemos de saber domarla, ante todo en nosotros mismos.

En el Navratri o las nueve noches de la diosa, la energía femenina, durante el equinoccio de primavera es el momento de prepararse para ese despertar. Cada hogar tiene sus propias costumbres: algunos ayunan, y durante esos días toman sólo líquidos, otros hacen una sola comida cada 24 horas, otros se abstienen de comer cebolla y ajo… Como siempre, cada uno es libre de interpretarlo a su manera, ésta es la magia de la espiritualidad india. Tolerancia ante todo. Se ven mujeres con todas sus vestimentas saliendo para rendir culto en el templo, cada una a su manera, cada una con sus rituales, pero aun así, forman un solo cuerpo, están unidas. Contemplan la perfección en cada partícula de todo lo que les rodea, como todo pueblo que mantiene el sentido de lo sagrado.

En esta edición de Yogaworld hablamos del karma yoga. Karma es una palabra que muchos conocen, es como un símbolo de la India. Sin embargo, entenderlo es un tanto más complicado. En estas páginas descubrirán, pues, un camino más hacia la perfección, ¡hay tantos!  El karma yoga es uno de mis favoritos, ya que es caminar sobre seguro. Aunque, como todo en esta vida, tiene sus riesgos, con un buen guía es difícil equivocarse.

También tenemos los yamas, actitudes que se deben adoptar ante la vida si hemos de disfrutar de ella. No hay duda que si no los tenemos en cuenta, la vida se vuelve complicadísima. De hecho, deberíamos aplicarlos por puro sentido común, porque sus opuestos nos destruyen, ¡así de fácil!  El más liberador de todos tal vez sea el ahimsa, la victoria de nuestro lado humano sobre el instintivo, lo que el ser humano en todas las culturas y tierras siempre ha soñado. Sea cual sea el idioma, cultura o país, nuestros libros y leyendas están repletos de héroes, grandes vencedores del mal. Todos los adoramos, pues la fuerza de nuestros Aquiles no reside en sus poderosos brazos, sino en sus rostros dulces, llenos de ahimsa y de satya. Difíciles de implementar, estos yamas; por eso los maestros nos aconsejan no ser demasiado exigentes ni críticos con nosotros mismos (¡aunque tampoco indulgentes!).

Hay que hacer como en el proceso de cristalización. El cristalito de azúcar que tienes en un bote de azúcar se amplía por sí solo, y su presencia atrae los demás cristales que, magnetizados, se adhieren a él. Tiende en tu mente la idea correcta, cuida de que su entorno no se corrompa, y déjala crecer y florecer. Así lo hemos intentado hacer en estos primeros números de Yogaworld. Con el que tenéis entre las manos celebramos el primer aniversario, y por ello queremos daros las gracias a todos. En este segundo año que estrenamos,la revista se publicará cada semestre, en vez de trimestralmente como hemos venido haciendo hasta ahora. Estamos seguros de que este ritmo se ajusta mejor al carácter que Yogaworld, casi por sí solo, se ha forjado a cada número, y a la lectura pausada que la información que os ofrecemos requiere.

Confiamos en que Yogaworld seguirá floreciendo, año tras año, como el ciruelo en primavera.

Ajanta Suri
..Ajanta Suri


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