
En el articulo sobre neti
del n.º 2 se decía que se practica diariamente,
pero yo he encontrado que
cada día es demasiado y me da dolor de cabeza, o
se me llenan los oídos de agua y paso una buena parte
de la mañana con los oídos tapados. Pero si
lo hago sólo una o dos veces a la semana me encuentro
bien.
¿Es que lo estoy haciendo mal, o mi cuerpo es así?
Estimado sadhaka*:
El hecho de que refiera que la práctica del jala
neti le provoque dolor de cabeza y/o que se le llenen los
oídos de agua son dos síntomas inequívocos
de que, efectivamente, la técnica la realiza de forma
incorrecta, independiente-mente de si la hace diariamente
o no.
Si recordamos someramente la anatomía de las fosas nasales, en lo referente a la práctica del jala neti, es conveniente resaltar que en las fosas nasales desembocan las trompas de Eustaquio, que comunican éstas con el oído y también desembocan en los senos paranasales, (frontales, maxilares, etc).
El dolor o presión en la cabeza,
sobre todo en la parte frontal, es debido a que el agua
en vez de dar la vuelta por las coanas de la rinofaringe
para salir por el otro conducto nasal, se ha ido hacia los
senos paranasales, especialmente hacia los senos frontales,
y algo similar ocurre con el oído, en este caso,
el agua se ha ido por la trompa de Eustaquio hacia el interior.
La clave para que esto no suceda y la técnica sea
rigurosamente correcta estriba en dos fac-tores: la colocación
de la cabeza y la inclinación de la lota.
En relación al primer aspecto, la
cabeza tiene que estar ligeramente reclinada hacia adelante
e inclinada hacia
un lado, de manera que el eje longitudinal del pitón
de la lota coincida con el eje longitudinal del conducto
nasal correspondiente. Si la cabeza está demasiado
inclinada hacia adelante es muy probable que el agua se
vaya hacia los senos, y si la cabeza está demasiado
inclinada hacia un lado, se irá hacia el oído.
Tradicionalmente en el yoga se suele recomendar la postura
de cuclillas con toda la planta de los pies en el suelo,
dejando que el agua caiga en el bidet, en un cubo, o en
el suelo si se practica al aire libre.
Respecto al segundo aspecto, la inclinación
de la lota, debemos tener en cuenta que en la mayoría
de los modelos tradicionales de lotas el pitón arranca
desde la base de
la lota como en un porrón, y no desde la mitad como
en
una cafetera o una tetera; esto significa que con una
ligera elevación-inclinación de la lota, el
agua ya sale con suficiente presión.
A pesar de la sencillez de la práctica
del neti, lo ideal sería, como con todas las prácticas
del yoga, aprenderlo con un profesor cualificado (mejor
que por libros) y estoy convencido que cualquiera de los
profesores que haya en
la zona donde usted vive estarán encantados de darle
las instrucciones pertinentes.
Para terminar y refiriéndome a la
frecuencia de la práctica, aunque en el yoga tradicionalmente
se recomendaba la práctica diaria esto no significa
que sea
un imperativo. Al tratarse de agua salada en proporción
idéntica al suero fisiológico, el agua no
se absorbe por osmosis, de manera que no tiene ninguna contraindicación,
pero efectivamente hay personas para las que hacerlo diariamente
puede resultar excesivo; en ese caso no hay problema alguno
en hacerlo tres, dos o incluso una sola vez a la semana,
pero eso sí, preferiblemente con agua mineral..
¡Le deseo buena
práctica!

Desearía
saber en qué medida el yoga me puede ayudar
con mi problema de insomnio
Aunque el yoga no es en sí mismo un sistema médico ni una terapia, actualmente sabemos que una gran cantidad de las técnicas y prácticas del yoga se pueden utilizar como terapias, ya sean complementarias o exclusivas de la medicina, para determinados problemas de salud.
Me gustaría remarcar que no sólo
las técnicas del
yoga pueden ser terapéuticas sino también
el cambio de actitudes personales que implica la práctica
constante
del yoga. Me refiero a cambios en el manejo de las emociones,
del pensamiento, del estrés, en el aumento
de la vitalidad, en el desarrollo de actitudes positivas
ante los acontecimientos de la vida, la reestructuración
de la jerarquía de valores, etcétera.
Si algo llama poderosamente la atención, cuando uno se acerca al yoga es su capacidad de transformación: el yoga siempre devuelve ciento por uno (tú tan sólo tienes que poner ese «uno»), porque en definitiva el yoga es un completo «arte de vivir».
Respondiendo ya a su pregunta sobre la
aplicación
del yoga en el insomnio permítame que comience con
la definición de insomnio y algunas consideraciones
previas:
De forma sencilla podríamos decir que existen muchas formas de insomnio: tardar demasiado tiempo en dormir, despertarse mucho antes del momento de levantarse, despertarse muchas veces por la noche o tener la sensación de que no se ha dormido bien y no se ha descansado.
Espie (2002) propone un modelo para entender
el insomnio como un fallo de los mecanismos que llevan
a conciliar el sueño normalmente. Para este autor,
dormir bien es una función automática y natural
que se desencadena asociada a factores como: una situación
fisiológica determinada, es decir, un «cansancio» interno, un momento del día, que es generalmente
la llegada de la noche, y un ambiente adecuado.
Estos estímulos, internos y externos,
facilitan una desactivación fisiológica y
una desactivación cognitiva,
que son necesarias para que el sueño se desencadene.
Cualquier fallo en estos elementos puede conducir a dormir
mal una noche, pero si se rompe el automatismo se puede
entrar en un proceso crónico que da lugar al insomnio.
Dentro del modelo de Espie aparecen dos elementos básicos para conciliar el sueño:
1. El automatismo; porque el sueño aparece cuando quiere y no podemos hacer nada voluntario e inmediato para conseguirlo. Es más, se da la paradoja de que los esfuerzos para conciliar el sueño son uno de los principales motivos para no dormir, pues un esfuerzo implica una activación que impide que se den las condiciones necesarias para dormir porque nos acerca a la vigilia.
2. La plasticidad. Además del automatismo, Espie afirma que es importante la plasticidad que lleva a acomodarse a cambios en el sueño, puede ser un mal día o un cambio de residencia o un cambio en el horario de trabajo, etc. El que duerme bien se ajusta de tal manera, que primero no se preocupa por haber dormido un día mal y segundo el sueño de los días siguientes le permite recuperarse.
No
se trata de usar una técnica concreta como
si se tratase de una panacea para un momento puntual,
sino aplicar un yoga integral y completo,
perfectamente integrado en nuestra vida diaria. |

De acuerdo con este interesante modelo, cuando no se dan las condiciones adecuadas, no se dispara la función automática y natural del dormir, y cuando las condiciones adversas tienen una cierta duración, y la persona no tiene la suficiente plasticidad para acomodarse a ellas, se puede producir una ruptura del automatismo y aparece el insomnio como problema.
El tratamiento para restaurar los mecanismos que se han roto implica dar dos pasos: restablecer las condiciones que disparan el sueño de forma automática y lograr que se establezca el automatismo.
Para dar el primer paso hay que conseguir
unas condi-ciones fisiológicas adecuadas, mantener
un ambiente propicio para el sueño y conseguir una
desactivación física y cognitiva.
Finalmente hay que recuperar el automatismo
de
forma que los mecanismos anteriores se hagan de forma automática
y sin ningún esfuerzo. Se trata de controlar los
estímulos de forma que, por ejemplo, meterse en la
cama desencadene por sí mismo el sueño.
Entendido todo esto, la forma en la que
el yoga le puede ayudar de manera sumamente eficaz es evidente, puesto
que va a actuar propiciando unas condiciones fisiológicas
adecuadas, y permitiendo una desactivación física
y cognitiva que restablezca el automatismo. Veamos cómo.
Para conseguir unas condiciones fisiológicas adecuadas
para el sueño el yoga prescribe

1. La práctica de asanas, de forma moderada y constante
(una sadana* completa diaria, que dé prioridad
a las posturas invertidas y semiinvertidas, hace milagros),
pero no hacer ejercicio intenso justo antes de irse a la
cama, en todo caso alguna postura semiinvertida.
2. La práctica del jala neti para limpiar a fondo las fosas nasales y despejar el cerebro.
3. La práctica de la respiración diafragmática o abdominal, por su efecto calmante, la práctica de la respiración completa yóguica por su efecto equilibrador, dando primacía a la espiración, y la práctica de pranayamas sencillos (sin kumbhaka*) como nadi sodhana* y ujjayi pranayama*, porque además de relajar ayudan a sincronizar la función de los hemisferios cerebrales.
4. Llevar una dieta (anna-yoga) adecuada de carácter sáttvico (puro, eliminando todo tipo de excitantes y tóxicos), y no comer demasiado antes de irse a la cama.
Para mantener un ambiente propicio para el sueño el yoga no aporta nada que no aporte el sentido común: que el ambiente de la habitación sea agradable, que la cama sea la adecuada, ni muy dura ni muy blanda, y procurar que exista un ambiente tranquilo y sin ruido.
Para conseguir una desactivación
física y cognitiva, el yoga despliega un abanico
de posibilidades sumamente eficaz, pues no en vano los yoguis
han sido y son los maes-tros de la consciencia, y nadie
como ellos ha desarrollado un corpus de técnicas
de relajación, autocontrol y medit-ación semejante.

En este punto el yoga nos aporta una vez más las técnicas de respiración que se han explicado anteriormente y sobre todo las técnicas de relajación.
Para la desactivación cognitiva destacaremos dos tipos de prácticas esenciales: el yoga nidra y las prácticas de meditación, especialmente japa*, anapana sati*, ajapa japa* y antar mouna*, entre otras.
No se trata de usar aisladamente estas técnicas como sustituto de una píldora justo cuando no podemos dormir, sino integrarlas con constancia en la vida diaria.
Teniendo en cuenta todo esto, cuando se
establece
una sadhana yóguica completa y practicada con regularidad
y de forma ininterrumpida, como un saludable hábito,
la recuperación del automatismo está garantizada.
No se trata de usar una técnica
concreta como si se tratase de una panacea para un momento
puntual, sino aplicar un yoga integral y completo, perfectamente
integrado en nuestra vida diaria. Este saludable hábito,
que es, en definitiva, un arte de vivir, hará que
el insomnio haya sido una simple anécdota en su vida..
¿Tienes
preguntas sobre la práctica de yoga?
Envíalas a info@kedarsatyananda.com
Dr. Francisco Luid (Swami Tirthananda) es yogacarya
y médico. Dirige del centro de yoga Satyananda
de Zaragoza.
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