Para algunas personas, la imagen es un poderoso recordatorio. Al ver la figura de la divinidad todas las mañanas, uno se reafirma en la resolución de seguir sus pasos. Es como hacerse un nudo en el pañuelo para acordarse de mantener la calma antes de sumergirse en los problemas cotidianos.
En el Antiguo Testamento, la adoración de imágenes está estrictamente prohibida. Moisés destruyó las imágenes paganas
y prohibió a los israelitas adorar a ningún ídolo. «Dios es invisible, y no tiene forma», les dijo. Sin embargo, los cristianos sí tienen una amplia imaginería de la Virgen María, Cristo y los santos. La Europa cristiana, desde Irlanda a Italia, está llena de pequeños santuarios donde los devotos van a rezar y ofrecer pequeñas y fragrantes guirnaldas de flores. En Navidad, las iglesias sacan las estatuas del niño Jesús y la Virgen María, y toda la congregación sale a la calle para verlas. La adoración de la imagen de Dios es un hecho natural y espontáneo. ....En la India, muchos niños tienen muñecos que representan a Krishna, a los que visten, bañan y cuidan. Esta tradición se mantiene toda la vida, y en los hogares es normal que se adore a uno u otro dios: la señora de la casa suele tener un altar —que puede ser un aparador en la pared o una bandeja al lado de la cama— con pequeñas estatuas y fotos de la deidad. Todos los días, enciende incienso junto a la estatua y lo agita en el aire mientras repite sus oraciones y mantras. En ciertas ocasiones, le dedica pujas*, le viste con pequeños trozos de seda o brocado y
le pinta una tika* en la frente. Hay casas en las que no se come hasta que se ha dejado una porción ante la figurilla, para que así los alimentos se conviertan en prasad*. ....Para algunas personas, la imagen es un poderoso recordatorio. Al ver la figura de la divinidad todas las mañanas, uno se reafirma en la resolución de seguir sus pasos. Es como hacerse un nudo en el pañuelo para acordarse de mantener la calma antes de sumergirse en los problemas cotidianos. Es evidente que Dios no está confinado en ninguna estatua, pero se dice que podemos
imaginarlo mucho más fácilmente si le damos una forma humana. Es una adoración ritual en la que no se rinde culto al objeto en sí, sino a lo que éste representa. Para el bhakta*, la figura no es sólo un pedazo de madera o yeso: es una persona real. ....¿Por qué es tan poderosa la imagen? ¿Cuál es su secreta magia? La imagen es el punto focal al que uno puede rendirse y aliviar la mente subconsciente de todas
San José es uno de los primeros santos cristianos. Era un chico torpe y estúpido que no servía para nada. Como último recurso, su madre le llevó a un monasterio, pues en aquella época no había centros especiales para gente así, y le alojaron en el establo, para que no estropeara nada. ....José desagradaba profundamente a un jorobado que trabajaba en el monasterio, y el hombre siempre le echaba la culpa de todos sus errores. Pero el muchacho nunca defendía su inocencia. Un día, el jorobado se apoyó en una preciada estatua de la Virgen, la rompió y echó la culpa a José. Aunque la estatua se había hecho añicos, la cabeza quedó intacta, y José se la llevó al establo y la guardó en un estante. Poco a poco, se encariñó con el pedazo de figura, y cogió la costumbre de hablar con ella, llamándola «Mi señora». Un día, el jorobado entró en el establo y encontró a José en profunda oración, levitando a la altura de la cabeza de la virgen. Cuando el abad le pidió que repitiera el milagro, no pudo; pero si estaba a solas con «su señora», le hablaba suspendido en el aire. Más adelante, cuando se hizo párroco y repetía las oraciones diarias, un chico solía sujetarle las puntas de las borlas para evitar que se elevara hasta el techo y sufriera un accidente.
sus cargas, transfiriéndoselas a la figura. Es como otro yo. Pero, al mismo tiempo, representa un poder mucho más fuerte, una fuente cósmica infinita. Centrando la mente en la imagen, la consciencia se sublima y se expande.
La princesa Mira vivía completamente entregada
al dios Krishna. Con los ojos veía su forma, con los oídos percibía el sonido de sus ajorcas y su flauta, con las manos acariciaba la pequeña estatua, y creía que era su marido. Olía el sándalo de que estaba hecho, y pensaba en él.
Mediante la devoción concentrada en un solo punto, los sentidos, normalmente exteriorizados, se redirigen hacia el corazón
espiritual de nuestro ser. La unión de Mira con la imagen es la unión de jiva y atman, el alma individual y la universal, el alma cósmica. No obstante, cuando la imagen ha cumplido su propósito, hay que deshacerse de ella: es un medio, y no un fin en sí misma.
Buen ejemplo de ello nos lo ofrece un chiquillo que pedía a Vishnu que se le apareciera. Llevaba flores junto a la estatua, quemaba incienso y rezaba fervorosamente, pero nunca ocurría nada. Al cabo de un tiempo, enfadado, rompió la estatua y gritó: «¿Vishnu, dónde estás? ¿Por qué no me escuchas?» Entonces, cuando el niño abandonó la imagen externa y le habló al dios desde el corazón, Vishnu se le apareció. La visión fue tan intensa que el muchacho fue incapaz de discernir si la divinidad y él eran dos entidades separadas o una misma cosa; si él estaba en Vishnu, o Vishnu estaba en él.
La imagen es la escalera a la superconsciencia. Puede ser una estatua de Rama, un shivalingam* o una cruz de madera. No
importa. Puedes verla como un maestro, un amigo, una madre, un padre, un amante... o todos ellos. La relación es un diálogo interior entre amigos, de padre a hijo, de ser a Ser. •