Yoga, ¿la ciencia de la felicidad?
Retornos eternos
a lugares de compasión
de amor y desesperación
a hábitos y costumbres,
palabras, sentimientos, actos, deseos,
se desvanecen, giran, vuelven, reaparecen.
Una sinfonía casi oída, intuida,
se asoma, se extiende, se extingue
se busca, se pierde y vuelve
a mirar, actuar, esperar, observar.
La vida, el aliento, mi tiempo
fluido, veloz, como un río
en un farallón,
pero trasciendo
con un esfuerzo inmenso
las fronteras de la mente,
y nace
una nueva consciencia.

.Ajanta
Suri